Estados del Golfo apuestan miles de millones en IA con jugadas estratégicas en xAI, Anthropic y Stargate UAE
Los fondos soberanos de Arabia Saudí, Emiratos, Catar y Omán han invertido miles de millones en xAI, Anthropic y OpenAI, mientras Abu Dabi construye el campus de IA más grande fuera de Estados Unidos. Un giro de 180 grados tras las pérdidas en WeWork.
Los fondos soberanos del Golfo Pérsico han protagonizado una de las transformaciones estratégicas más notables en el mundo de la inversión tecnológica. Hace menos de una década, vehículos como el Vision Fund 1 de SoftBank —lanzado en 2017 con 93 mil millones de dólares e inversiones clave del PIF saudí y Mubadala de Abu Dabi— cosecharon críticas feroces por apostar a proyectos especulativos como WeWork, que acabó en bancarrota. Hoy, esos mismos actores están a punto de cosechar retornos multimillonarios en empresas de inteligencia artificial que cotizan o planean cotizar con valuaciones cercanas o superiores al billón de dólares.
HUMAIN, vehículo respaldado por el PIF saudí, invirtió tres mil millones de dólares en la ronda Serie E de xAI en febrero de 2026, justo antes de que la compañía de Elon Musk se fusionara con SpaceX. La operación convirtió a HUMAIN en accionista minoritario significativo de xAI, con sus tenencias transformadas posteriormente en acciones de SpaceX, que este miércoles está programada para debutar en bolsa con valuación de 1.77 billones de dólares. Kingdom Holding del príncipe Alwaleed bin Talal, la Autoridad de Inversión de Omán y el Fondo de Inversión de Catar participaron como inversionistas fundacionales en la ronda Serie C de xAI en diciembre de 2024. Desde Emiratos, International Holding Company y Alpha Dhabi Holding invirtieron en SpaceX directamente en 2022, mientras MGX de Abu Dabi entró en la última ronda de xAI.
Pero la apuesta del Golfo no se limita a xAI. A finales de mayo, Anthropic levantó 65 mil millones de dólares en su Serie H —con participación de MGX—, triplicando su valuación a 965 mil millones y superando a OpenAI como el desarrollador de inteligencia artificial más valioso del planeta. OpenAI, valuada por inversores privados en 852 mil millones, planea cotizar este año junto con Anthropic, con posibles valuaciones que podrían alcanzar el billón de dólares. Ambas compañías cuentan con inversión integrada de fondos del Golfo, posicionando a la región para capturar dividendos históricos.
Más allá del capital financiero, Emiratos Árabes Unidos está construyendo infraestructura física a escala sin precedentes. El proyecto Stargate UAE, desarrollado en Abu Dabi por G42 en asociación con OpenAI, Oracle, Nvidia, Cisco y SoftBank, contempla un campus que proveerá hasta cinco gigavatios de poder de cómputo para centros de datos de IA. Con un costo estimado de 30 mil millones de dólares y una superficie mayor que Mónaco, será la instalación más grande de su tipo fuera de territorio estadounidense. La primera fase de 200 megavatios está programada para operar antes de fin de año; el mes pasado Emiratos recibió su primer envío de chips Nvidia para la construcción del clúster de un gigavatio que ancla el proyecto. La iniciativa se enmarca en la AI Acceleration Partnership establecida en 2025 entre Emiratos y Estados Unidos para asegurar cadenas de suministro y avanzar infraestructura global de IA.
Las ambiciones de la región son explícitas: Arabia Saudí busca que la inteligencia artificial aporte 12% de su PIB para finales de la década, mientras Emiratos apunta al 40% para 2031, cifras que los gobiernos presentan como pilar central de sus estrategias de diversificación económica. Mohammed Soliman, investigador senior del Middle East Institute en Washington, sintetiza el nuevo equilibrio: "En un momento donde el gasto de capital en infraestructura de IA alcanza cientos de miles de millones de dólares, el apetito del Golfo por escala y velocidad le da a Washington algo poco común: un acelerador externo". La pregunta ya no es si los fondos soberanos del Golfo pueden competir en tecnología de frontera, sino cuánto del futuro de la IA dependerá de su capacidad para desplegar capital y construir a velocidades que pocos ecosistemas pueden igualar.
Los gobiernos de países ricos en petróleo como Arabia Saudí y Emiratos están invirtiendo decenas de miles de millones de dólares en las empresas que desarrollan inteligencia artificial avanzada —como xAI de Elon Musk, Anthropic y OpenAI— y construyendo enormes centros de datos para entrenar esos sistemas. Hace unos años esos mismos fondos perdieron dinero apostando a startups de moda como WeWork; ahora buscan diversificar sus economías más allá del petróleo invirtiendo en la tecnología que podría dominar la próxima década. Emiratos está construyendo en Abu Dabi el campus de IA más grande fuera de Estados Unidos, con capacidad energética equivalente a la de una pequeña ciudad europea.
- La valuación de Anthropic (965 mil millones) ya superó a OpenAI (852 mil millones) en mayo, invirtiendo la jerarquía que muchos asumían permanente y mostrando que la carrera de IA está lejos de tener un ganador definido.
- Emiratos apuesta a que la IA genere 40% de su PIB para 2031 —cuatro veces más ambicioso que el objetivo saudí del 12%— lo que revela una competencia interna del Golfo por liderazgo tecnológico que podría redefinir el equilibrio regional.
- El campus Stargate UAE consumirá cinco gigavatios: más electricidad que la que usa toda Islandia, una señal tangible de que la infraestructura energética —no solo el software— decidirá quién domina la IA.
- Los fondos del Golfo pasaron de ser ridiculizados por WeWork a estar posicionados para retornos multimillonarios en SpaceX, Anthropic y OpenAI en menos de una década —un recordatorio incómodo de que el capital paciente con tolerancia al riesgo suele reírse último.
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